Fundación cattleya

Creemos que Coral fue nuestro tercer hijo varón llegó a heredar toda la ropa, cuna, juguetes etcétera de uno de sus hermanos mayor a ella con casi 2 años, nos dimos cuenta que su forma de dar y recibir cariño, llamar la atención, movimientos, expresión, gustos, colores, fueron siempre femeninos, nunca la reprimimos y nunca hicimos ver en ello algo malo.
Poco después de los tres años cuando ingresó a la escuela inicial 1 las mallas curriculares (niñas con niñas, niños con niños) limitaron su género sentir obligándola a comportarse como un niño lo que dio a lugar que entrara en una terrible depresión, llegó a vomitar todo lo que comía lloraba y gritaba en exceso sin ninguna razón, gritaba que no la amábamos que quería irse lejos donde la quisieran; un día a sus 3 años llegó a decirnos: cuando yo me muera no lloren porque voy a estar feliz. Todo esto acompañado de sus reclamos; Cuando decía yo no soy niño, yo soy niña o los niños son príncipes y yo soy niña, Yo soy princesa, nos alentaron a buscar ayuda.
ayuda que desde el principio recibimos de Isabel presidenta de fundación cattaleya.
la transición de niño a niña fue lo más complejo, Y aunque se nos hizo difícil acostumbrarnos, Nada se compara la discriminación que sufrimos por parte de conocidos amigos familiares y en especial de autoridades de Educación quienes nos negaron un cupo. aprendimos que la forma de hacer respetar sus derechos sería luchando y así conseguimos un cupo en un lugar donde respetan su sentir, su nombre,
hoy tiene 5 años, ya no vomita, ya no llora, ya no sufre más y es respetada por los amigos y familiares Que nos quedaron
hoy somos felices